OBSOLETO es una palabra tabú en el mundo del recambio, de la que nadie quiere ni oír hablar, pero que hay que convivir con ella.
Para entenderlo bien, una pieza que se vende de forma recurrente, conserva su valor de adquisición de forma permanente, es decir, es como tener dinero en el banco.
¿Pero qué pasa con aquellas piezas que por un motivo u otro dejan de comercializarse? Hay que asumir con responsabilidad que perderán su valor a lo largo del tiempo. La depreciación es la pérdida de valor que sufre un activo y hace referencia al desgaste o agotamiento que este sufre a lo largo del tiempo. La depreciación es una pérdida y como tal hay que imputarla al resultado del ejercicio.