Un buen radiador garantiza el correcto funcionamiento del motor
Tanto en invierno como en verano el motor genera gran cantidad de calor. Para controlar que ese calor no dañe al motor es necesario mantenerlo en unos niveles óptimos de temperatura y el radiador cumple esa función gracias a la correcta circulación del líquido refrigerante. Un buen radiador garantiza una buena temperatura del motor..
Si la temperatura está por debajo del nivel óptimo, el motor trabaja mal, no rinde como debería y contamina más, y si la temperatura está por encima de lo que debería el motor se sobrecalienta lo que puede provocar severos daños al motor. Un radiador en buen estado mantiene la temperatura en su nivel óptimo. Un radiador con muchos años o un radiador de baja calidad puede presentar problemas de corrosión ya que aunque el aluminio tiene una gran resistencia al agua y al aire su corrosión se produce, entre otros, por efecto de la salinización, la polución o la bruma del mar en ciudades costeras. Esta corrosión afecta directamente la vida útil del radiador dando como resultado una disminución en el rendimiento ya que disminuye la capacidad de disipación de temperatura. Esto pone en riesgo la vida útil del motor ya que la temperatura de trabajo queda por encima de la recomendada y también puede producir perforaciones.