Un buen radiador garantiza el correcto funcionamiento del motor. La corrosión afecta directamente la vida útil del radiador y disminuye el rendimiento y capacidad de disipación de calor

Tanto en invierno como en verano el motor genera gran cantidad de calor. Para controlar que ese calor no dañe al motor es necesario mantenerlo en unos niveles óptimos de temperatura y el radiador cumple esa función gracias a la correcta circulación del líquido refrigerante. Un buen radiador garantiza una buena temperatura del motor.

Si la temperatura está por debajo del nivel óptimo, el motor trabaja mal, no rinde como debería y contamina más, y si la temperatura está por encima de lo que debería el motor se sobrecalienta lo que puede provocar severos daños al motor. Un radiador en buen estado mantiene la temperatura en su nivel óptimo.

Revisar el nivel del líquido refrigerante al menos una vez al año o cada 20.000 kilómetros es clave en el mantenimiento del radiador

Un radiador con muchos años o un radiador de baja calidad puede presentar problemas de corrosión ya que, aunque el aluminio tiene una gran resistencia al agua y al aire su corrosión se produce, entre otros, por efecto de la salinización, la polución o la bruma del mar en ciudades costeras. Esta corrosión afecta directamente la vida útil del radiador dando como resultado un perjuicio en su rendimiento ya que disminuye la capacidad de disipación de temperatura. Esto pone en riesgo la vida útil del motor debido a que la temperatura de trabajo queda por encima de la recomendada y también puede producirle perforaciones.

Para saber si un radiador está en mal estado, se debe observar si son perceptibles fugas provenientes del radiador, o si debido a un golpe éste se ha deformado o dañado. También, si nota que el radiador del vehículo presenta una notable diferencia térmica -una parte está fría y otra caliente-, o si el motor de su coche se sobrecalienta. En caso de corrosión, podrá observar una capa calcárea y picaduras en el metal.

Igualmente, cualquier radiador debe tener un mínimo de mantenimiento y entre las acciones a realizar destacan: revisar el nivel del líquido refrigerante en el radiador y rellenar, si es necesario, el depósito con refrigerante. No se debe usar agua porque contiene impurezas que se adhieren a las paredes del motor y puede causar corrosión. Es recomendable hacer esta verificación por lo menos una vez al año. Además, hay que tener en cuenta que el radiador se revisa cuando el motor está frío, y que el tapón del radiador debe estar limpio y libre de fisuras.

Radiadores existen muchos en el mercado, e Imprefil, consciente de su importancia para el correcto funcionamiento del vehículo, ofrece más de 7.000 referencias de radiadores y enfriadores de alta calidad para una gran variedad de modelos de vehículos, tanto turismo, comerciales, industriales y maquinaria.

Imprefil, conocedor de la importancia que tiene para los radiadoristas contar con productos de calidad con los que poder realizar un buen trabajo, pone a su disposición una amplia oferta de herramientas altamente especializadas:

  • Tenaza desgrapadora. Muy útil para no dañar el radiador cuando se desmonta un depósito del mismo.
  • Grapadora Plana. Con esta herramienta se consigue el correcto apriete de las grapas del radiador al depósito una vez que se ha montado.
  • Mordaza. Mantiene una presión constante en el depósito para que el grapado del mismo sea el correcto.

Imprefil garantiza un completo abanico de productos de la mayor calidad avaladas por las prestigiosas marcas G&M RadiatorAKGKOYORAD IR PLUS.

Categories: Noticias